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Diario digital de Manuel

Política

La casta

Instantánea de la Corte de Federico II de Prusia con Voltaire. Cuadro de Adolph von  Menzel. Fuente: Wikipedia.
(mvc, Málaga) Parece que últimamente el término “casta” es hit parade en mi país, puesto de moda por el líder de “Podemos”[1], Pablo Iglesias[2]. Pero no tengo claro si se está usando correctamente o no, salvo que lo utilice en plan metafórico. Me explico. Para Anthony Giddens[3], si bien casta se asocia con las culturas del subcontinente indio, el concepto no es indio, sino que procede del portugués casta, que significa "raza" o "stirpe pura". Entendido como forma de gradación social a la que se pertenece vía nacimiento, se identifica por ser un régimen consistente, estricto y quieto. Descubro en la Wikipedia la definición que Giddens hace de casta, como sistema social en el que el estatus personal se adjudica de por vida; en las sociedades organizadas por castas los diferentes estratos son cerrados y el individuo debe permanecer en el estrato social en el que nació. Las sociedades de castas pueden verse como sociedad de clase en la que se adquiere clase social con el nacimiento. Los sistemas de castas rechazan las relaciones estrechas con miembros de otras castas.

Hace diez años, referenciaba en este sitio las clases de mi profesor de Sociología de primero de Empresariales, el Sr. Esparza, y sus reflexiones sobre la élite y la masa. El diccionario Wordreference[4], define élite como minoría selecta y destacada en un ámbito social o en una actividad, descripción que coincide con la del Diccionario de la Real Academia de la Lengua[5]: minoría selecta o rectora. La creciente diferenciación de la sociedad consecuencia de los distintos estadios de poder (financiero, político, …), posibilita la cohabitación de distintas élites, puesto que en el fondo todas buscan un mismo objetivo: preservar a sus integrantes de la masa, lo que, indudablemente, genera una integración vertical mínima, por no decir nula. Por lo anterior, creo que el concepto más adecuado para definir a los que manejan el cotarro financiero y político en mi país sería el de “élite”, en vez de “casta”. Pero, claro, sobre gustos no hay nada escrito y bien es verdad que parece que el uso continuado y machacón en los mítines, comunicados, tertulias y entrevistas, de “casta”, está consiguiendo el fin perseguido por sus emisores o promotores.

No hace mucho te escribía sobre lo que en un arrebato catalogué como “elitismo beligerante”[6], con el lema “todo para la élite a costa del pueblo”, porque realmente no estamos sufriendo una crisis, sino una nueva, descomunal y silenciosa guerra, de unos pocos contra el resto, donde se está exterminando todo lo conseguido por la Humanidad en las etapas predecesoras, sobre todo en lo que a los derechos fundamentales se refiere, desapareciendo las clases medias y volviendo a sistemas de miedo y terror ancestrales que creíamos inhumados en la lejanía de los tiempos. Respecto al concepto “masa” irremediablemente hay que nombrar al premio Nobel de literatura Elias Canetti[7] y su tratado “Masa y poder”, escrito en 1960, donde aborda el tema de la relación entre los diversos tipos de "masa" y las estrategias de control y poder mediante las cuales los gobernantes y líderes políticos pueden dirigir a dichas masas. Canetti piensa que en el interior de la masa siempre reina la igualdad, porque las diferencias entre los individuos se diluyen en pos de la fuerza común. También, la masa ama la densidad, como proximidad anímica y puramente física de los individuos sin importar el "quién" particular de cada uno de ellos. Finalmente, y aquí es dónde se aprovecha la élite para mantener su estatus vital, la masa necesita una dirección puesto que está en movimiento y se mueve hacia algo[8]. La élite o casta, como prefieras, aprovecha esa necesidad de liderazgo, también catalogado como sentimiento de orfandad y necesidad paternal, para ¿dirigir?, mejor manipular, ningunear, robar y ahogar (como fases previas a otras más graves, si se diera el caso), conforme a la defensa a ultranza de sus intereses elitistas.


[8] Elías Canetti y la antropología política del poder http://argentina.indymedia.org/news/2010/09/747807.php  
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Derechos y Constitución

(mvc Málaga) Durante las dos últimas semanas, en el marco de la asignatura Derechos Fundamentales y su Protección Jurisdiccional, he estado estudiando los derechos fundamentales en las Constituciones españolas, leyendo dichos textos y extrayendo información sobre el referente. Por si es de interés, te escribo las conclusiones a las que he llegado, no sin antes comentarte que entiendo los derechos fundamentales como aquéllos de los que son titular la persona por el mero hecho de ser persona, cualquiera que sea su raza, condición, sexo o religión, constituyendo la garantía de que todo el sistema jurídico y político se orientará hacia el respeto y la promoción de la "persona humana" (desde la óptica literaria, la construcción "persona humana", aunque la oigas o la leas en medios de comunicación, creo es incorrecta, ya que, por definición, toda persona es humana, por lo que estoy incurriendo en una redundancia).

Después de leer la Constitución de Cádiz, conocida como “La Pepa” porque fue aprobada el 19 de marzo de 1812, festividad de San José, tengo que confesar que en la primera lectura, sorpresivamente, no detecté leyenda explícita a derechos fundamentales, salvo una referencia a cuestiones de imprenta y publicaciones (art. 371), lo que podría entenderse también como libertad de expresión, y poco más. En la segunda lectura me dio la sensación que realmente los derechos fundamentales se inhalaban de forma general a lo largo de todo el contenido, por ejemplo, el artículo 4 apunta a la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos.

Pero si en la primera lectura de “La Pepa” no percibí un manojo de derechos fundamentales, en el Estatuto Real de 1834 tampoco. Dicen las crónicas que fue una constitución flexible, breve e incompleta (Fuente: Congreso de los Diputados de España). En mi opinión, desaparecen todas las referencias directas o indirectas a los derechos recogidos en la Constitución de 1812. Llego a la conclusión que la regente no quiso reglamentar o normalizar ningún derecho fundamental, aunque parece ser que posteriormente se elaboró un borrador lista de derechos (que no he conseguido consultar), si bien nunca vio la luz.

En la progresista Constitución de 1837 sí vuelvo a encontrar referencia a los derechos de los ciudadanos españoles, recuperando, por ejemplo, el derecho a la impresión y publicación de ideas sin censura previa (art. 2) que en la Constitución de 1812 se registraba en el art. 371. También, a no ser detenido ni preso, a no ser separado del domicilio, ni a que se allane el mismo, salvo en los casos y forma en que las leyes lo prescribieran (art. 7).

Ya con Isabel II en el poder, se promulga la moderada Constitución de 1845, en la que, excepto por el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a imprimir y publicar libremente sus ideas sin previa censura y con sujeción a las leyes (art. 2), como me temía o era previsible por el corte conservador de la reina, no detecto ningún tributo o referencia de peso a otros derechos fundamentales.

Y tengo que llegar a la progresista Constitución de 1869, que se conformó a partir del fervor revolucionario que vivió Europa en 1848, para prendarme de su Título I, “De los españoles y sus derechos”, donde se glorifican holgadamente varios derechos fundamentales. Resalto el derecho a reunirse o asociarse (art. 17), la libertad religiosa (art. 21), la inviolabilidad del domicilio (art. 5), el derecho a votar (art. 16) o la libertad de expresarse (art. 17).

Igualmente, la conservadora Constitución de 1876, promulgada por Alfonso XII dentro del periodo conocido como la Restauración, dedica su Título I, “De los españoles y sus derechos” a los derechos fundamentales. Por ejemplo, el artículo 13 recoge el derecho a la libertad de expresión, de reunión o de asociación, o el derecho de propiedad del artículo 10.

 La progresista Constitución de 1931, promulgada en el seno de la II República, depositó en su título III un espacioso abanico de derechos fundamentales. Así, destaco: libertad religiosa (art. 27), derecho a la libre circulación (art. 31), derecho a la intimidad (art. 32), derecho a la opinión (art. 34), derecho al sufragio (art. 36), derecho a reunión y manifestación (art. 38) o el derecho de asociación (art. 39).

 
Finalmente, respecto a la Constitución de 1978 (CE), su artículo 53 distingue los Derechos contenidos en la Sección Primera del Capítulo II del Título I de la Constitución y el artículo 14 y los Derechos contenidos en la Sección Segunda del Capítulo II del Título I. Así, recoge en su Título Primero “De los Derechos y Deberes Fundamentales” la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes o el libre desarrollo de la personalidad (art. 10) igualdad ante la Ley (14), derecho a la vida y a la integridad física y moral (art. 14), libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades (art. 16), a la libertad y a la seguridad (art. 17), el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen (art. 18), a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción, a la producción y creación literaria, artística, científica y técnica, a la libertad de cátedra (art. 20), a reunirse (art. 21), a asociarse (art. 22), a la defensa judicial (art. 24), a la educación (art. 27), a sindicarse (art.28), a la propiedad privada (art. 33), a la protección de la salud (art. 43), el derecho a trabajar (art. 35), derecho de huelga (art. 28), a un adecuado medioambiente (art. 45), vivienda digna (art. 47). 

 
Sintetizando, los artículos del 15 al 21 de la CE, recogen el derecho a la vida, a libertad ideológica y religiosa, a la libertad personal, a la intimidad, a la libertad de residencia y circulación, a la libertad de expresión y al derecho de reunión; del 22 al 29 se encuentran el derecho de asociación, a la participación en los asuntos jurídicos, a la protección judicial de los derechos, la libertad de enseñanza, a la educación, a la autonomía universitaria, a la sindicación y a la huelga.

 
En cuanto a los derechos que se repiten a los largo de las proclamaciones constitucionalistas de la Historia de España, destaco el correspondiente a la libertad de expresión, imprenta, y publicaciones, que salvo en el Estatuto Real de 1834, lo he percibido en todas las lecturas. Asimismo, la Constitución de 1869, la de 1931 y, sobre todo, la de 1978, son los textos donde he encontrado un desarrollo más claro, extenso y lógico de los derechos fundamentales.

 
Finalmente Como corolario, si tuviera que realizar una clasificación de los textos en función de la mayor o menor referencia a derechos fundamentales, destacaría en primer lugar la Constitución de 1978, seguida de la de 1931 y en tercer lugar la de 1869 (en cuarto lugar, la de 1876), todas con sendos títulos relacionados directamente con los derechos. En último lugar pondría el Estatuto Real de 1834 que, como ya he expresado en un párrafo anterior, modestamente no aprecio ningún interés del legislador o de su promotora (la reina) por recoger derechos fundamentales (Fuente de la imagen: elaboración propia). 

El levantamiento del velo

Tenso pero necesario debate el que tuvo lugar en la sobremesa de ayer, en casa de unos amigos, que nos invitaron a un arroz delicioso (Gracias). La tertulia giró sobre la reciente Ley Orgánica 7/2012, de 27 de diciembre, por la que se modifica en España la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal en materia de transparencia y lucha contra el fraude fiscal y en la Seguridad Social, que va en la línea de despistar o dejar a un lado el camino condenatorio a la persona física que genera el desaguisado. Asumo la responsabilidad ante el anfitrión de haber propuesto el tema estrella: la responsabilidad penal de los partidos políticos y la doctrina, ahora defenestrada, del levantamiento de velo.

El sistema celebrado como levantamiento del velo, consiste en la doctrina jurisprudencial por la que los socios de una sociedad mercantil pueden quedar obligados al cumplimiento de las obligaciones y deudas de la misma. Esta doctrina tiene su fundamento en el principio de equidad y supone una excepción a la regla general del derecho de limitación de responsabilidad de los socios con respecto a las deudas de la sociedad de la que son partícipes (limitada normalmente a la participación o cantidad invertida) y permite a los tribunales de justicia prescindir de la forma externa de la persona jurídica y alcanzar a las personas que se encuentran por detrás (Fuente: Wikipedia).

La escuela de pensamiento nació en Estados Unidos a comienzos del siglo XX y trata de corregir los abusos que se producen cuando la personalidad jurídica de la sociedad se utiliza como cobertura para eludir el cumplimiento de obligaciones consiguiéndose un resultado injusto o perjudicial para terceros y contrario al ordenamiento jurídico. La ley referenciada y linkeada en el primer párrafo de este post, trata de condenar  penalmente a los partidos políticos cuyos dirigentes incurran en acciones ilegales, como malversación de fondos, financiación irregular, etc.

A priori, no levantar el velo en la política, puede parecer una oportuna idea de Gallardón (por cierto, no consensuada), porque por una vez, tal vez por la realidad social que llama a la puerta del político, aparentemente se va más allá, pero al momento pienso: Al igual que con los accionistas de una empresa que fuera condenada ¿Qué culpa tienen los militantes de base de la caradura de sus dirigentes, como para que sus siglas sean condenadas por la negligencia de las personas que fueron elegidas para dirigir el partido político? ¿Es culpable el militante de que los representantes no cumplan con el programa electoral que se votó? Imagina un marco en el que el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, fuera penado por el tema de los EREs y el Partido Popular, PP, condenado por financiación irregular (Caso Bárcenas - Gürtel). 

Curiosamente, el viernes escribía en un foro jurídico que no me gustaba esa normativa engendrada por el ministro de Justicia español. Coincido con la opinión del doctor  D. Sergio Cámara Arroyo, escrita en el post “La responsabilidad penal de los partidos políticos”. De entrada, expresa que el cometido del ordenamiento penal no es la dotación de un mayor grado de transparencia a la administración pública ni a los partidos políticos, sino establecer las necesarias consecuencias jurídicas a las conductas más graves de corrupción cometidas por los particulares en el seno del sector público, cuestión ya garantizada mediante la responsabilidad de los administradores y representantes de los partidos políticos.

Para el Sr. Cámara, con esa ley se pretende empezar la casa por el tejado: la solución a estas cuestiones -la recuperación de la confianza del ciudadano y la reconstrucción de la Democracia- nunca podrán llegar de manos del ordenamiento punitivo, sino de una voluntad de cambio que incida en la cultura política de nuestro país, de la exigencia de los ciudadanos y de la concienciación de nuestros políticos y gobernantes en la lucha contra la corrupción mediante instrumentos previos -legales y no jurídicos- menos gravosos para el propio sistema democrático (Fuente de la imagen: sxc.hu). 

Gracias, Maestro

Cuando era pequeño, en alguna ocasión recuerdo que me preguntaron qué quería ser de mayor. No me acuerdo de la contestación o si llegaba a pronunciar palabra, debido a los serios inconvenientes comunicativos de la pronunciada tartamudez. Pero desde que comencé a descubrir a D. José Luis Sampedro, empecé a configurar una idea de lo que quería ser de mayor y esta mañana por fin tengo la respuesta a esa pregunta: De mayor me gustaría ser un ser con un camino transitado similar al del maestro.

En el post “La senda del drago”, te contaba el primer libro suyo que leí, “Las fuerzas económicas de nuestro tiempo”, que me lo dejó una amiga un nueve de octubre de 1984 (le habían dado una beca para libros, invirtió un resto en la obra y me obsequió con esa joya; gracias amiga). Es estremecedor la clarividencia de este hombre. Ya en 1967 escribía cuestiones que hoy son de rabiosa actualidad. Gracias maestro. Ayer me enteré de su fallecimiento, hacia la 1:30 h. de la madrugada del lunes, pero por expreso deseo suyo, la noticia no se conoció hasta un día después, porque se quería ir de "manera sencilla y sin publicidad”.

Gracias, maestro. Sólo lamento que se vaya ahora, que parece que podría cambiar el enfoque que desgranó el verano pasado en una entrevista en la Cadena Ser (fuente: Blog The Screwdriver, autor Antonio Estella: “Sampedro, o la importancia de los maestros”). Sí, tal vez soy excesivamente optimista, pero no me negará que con el nuevo Papa la Iglesia pueda darse la oportunidad de dejar de estar anclada en el siglo XVI ¿No lo cree? O que los sensibles acontecimientos económicos y sociales de este cambio de época, propicien que la economía deje de estar parada en el siglo XVIII.  
¿Y qué le voy a decir de la política? Abrigo la ilusión que, al igual que la economía o el catolicismo, ésta deje de estar pastando en campos ideológicos de finales del XIX, es decir, deje de estar siempre por detrás de la sociedad. Lo que no tengo tan claro es que a medio plazo dejemos a la Ciencia ocupar el lugar que le corresponde, pero todo se andará. Por lo demás, respetado maestro, día a día voy a procurar que la receta más importante que me aplique consista en forjarme quien soy (fuente del dibujo: elaboración propia).

¿Memoria hipócrita?

Detalle de un cuadro pintado en memoria de las víctimas de los Atentados del 11-M (Fuente: MEC)

Hipocresía: Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan. Por ejemplo: depositar un ramo de flores ante una tumba sin sentir nada o estrechar la mano del oponente con fingida sonrisa moderada.

Justicia politizada de calidad

Mientras el Ibex ha perdido 45.646,32 millones de capitalización desde su último récord, siendo Telefónica la compañía que más valor de mercado cede (leído en la pág. 33 de la Gaceta de los Negocios del 6/3/07), dos meses después el euribor nos da una alegría y baja al 3,995% (leído en la pág. 28 de elEconomista del 6/3/07). Por su parte, el comisario europeo de asuntos económicos, Almunia, tacha de complicada la situación de la UE (leído en la pág. Pág. 19 de Negocio de 6/3/07); espero que esta complicación no vaya en la línea del post ¿El fin del espíritu europeísta? En lo que a la Justicia se refiere, se ve que los jueces y fiscales adolecen de nociones económicas y financieras y van a recibir formación en delincuencia económica, dicen que con el fin de ofrecer una justicia de calidad al ciudadano y que los primeros beneficiados serán aquellos empresarios que sufren la competencia desleal de la corrupción (leído en la pág. 48 de expansión de 6/3/07). Está sembrado el fiscal general. Se ve que con el follón montado con las presuntas falsificaciones de los informes peritajes del 11M, hay que complementar la preparación no vaya a ser que le den gato por liebre en lo que a la corrupción se refiere. Me parece bien que se formen, pero también me parece un autentico cachondeo la descarada y encarnecida politización de la justicia. ¡Ah!, ¡ya!, se pretende una justicia politizada de calidad.

La vida no vale nada

“Desde Afganistán hasta Zimbabwe, hay países y pueblos que están siendo pulverizados por la opresión, el terrorismo, la pobreza y la muerte. Son lugares donde el ejercicio de la ley es arbitrario, la educación impensable y donde la vida no vale nada”. Sophia Banay, en su artículo "Most Dangerous Destinations 2006", publicado en Forbes el 16/02/06.

El número 50

El 23/02/07 se publicó el número 50 de la revista El Observador, que lleva veinte años informando sobre urbanismo, medioambiente y política. Trata sobre el Territorio y su devastación, un estudio no hecho nunca en Málaga y que cuenta con la coordinación especial del responsable de la Agenda 21 provincial, Saturnino Moreno, y el portavoz de la Plataforma por una Nueva Cultura del Territorio, Francisco Puche. Si queréis en formato PDF, pinchar aquí.

El verde oscarizado

Mientras se descubre un nuevo mundo marino, consecuencia del deshielo de la Antártida, el documental sobre los efectos devastadores del cambio climático, Una Verdad Incómoda, del ex vicepresidente norteamericano Al Gore, consigue el pleno en los oscar de este año: dos nominaciones, dos estatuillas. Ya son seis las veces que hablo en este blog de Al Gore y no me cansaré. Es admirable el trabajo de este ex-político reconvertido a profeta, perdón, a verde. Enhorabuena.

Choque de contradicciones

Relacionada indirectamente con el post anterior, es la opinión de la psiquiatra y doctora Wafa Sultan: “El choque que estamos viviendo no es de civilizaciones ni de religiones, es un choque entre dos eras, entre una mentalidad de la Edad Media y una mentalidad del siglo XXI. Es un choque entre la civilización y el atraso, entre lo civilizado y lo primitivo, entre la barbarie y la racionalidad”. Lo dijo en una entrevista que le hicieron en Al Yazira, localizado vía John M. Broder, New York Times. Os dejo un vídeo de You Tube (si no lo visualizáis, pinchar aquí).

En el mismo barco

Amr Moussa, desde 2001 secretario general de la Liga de Estados Árabes, manifestaba en el foro Constructing Peace, Deconstructing Terror (Construir la Paz, Desmantelar el Terror), año 2005: “Quisiera declarar que estamos todos en el mismo barco: Oriente y Occidente, Norte y Sur, musulmanes, cristianos y todos los demás. Lo que necesitamos es construir un nuevo orden internacional que gobierne este barco durante la primera década del siglo XXI y más allá”.

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Y el gato sin cascabel

Los sacrificados lectores que se han aventurado a seguirme en este blog, saben que respeto sobremanera la cultura del vino (ver varios post aquí), pero no entiendo qué ha pasado con un borrador de un proyecto de ley que creo era necesario para prevenir el consumo progresivo de alcohol en los menores. Porque ¿el vino es alcohol? ¿Sí? Y nuestros médicos y científicos nos prevén de la devastación acreditada que provoca el alcohol en el cerebro juvenil. ¿No? Resulta que la cerveza, que tiene menos graduación que el vino, no se excluía, y el vino sí se quería quitar. Dicen los productores que el vino empieza a tomarse a partir de los veintitrés o veinticinco años. ¿Entonces? ¿Cuál es el problema si era una ley para menores? Y la demagogia sigue: que “si quien no se bebe un vaso de vino con su familia o paseando”, que “si es un disparate”, … Me temo que la cercanía de las elecciones han condicionado este tema ¿Quién le pone el cascabel al gato? Mientras, nuestra juventud abandonada y desorientada una vez más. Sra. Ministra, por una vez y sin que sirva de precedente, le diré que la equivocada no es usted o su borrador de propuesta, sino la hipocresía de todos los demás.

Idoia

Mientras escucho November Rain de Guns N´Roses y espero impaciente un encuentro que puede condicionar mi vida profesional y personal durante los diez próximos años, recuerdo a la soldado Idoia Rodríguez Buján, profesional militar, fallecida ayer en Shindand (Afganistán) y me pregunto por qué hay países que inician guerras “ilegales”, al abrigo de informes manipulados, rumores infundados e inexistencia de dialogo político proactivo, y otros países tienen que pacificar, encauzar los desajustes, pagar los daños y repatriar los muertos. Luego, creemos que con una simple disculpa, expresión risueña o brindis al sol, nos libramos de esos graves pecados, licencias ligeras, y estamos exentos de responsabilidad política y social. Idoia, por la canción o por ti o por las perennes injusticias o por yo que sé, a estas horas de la mañana, tengo ganas de llorar.

El Guadalquivir

Después de que mi peluquero me cortara el pelo al uno, me ha preguntado un amigo: “¿Cómo llevas el juicio?” ¿Juicio?, le replico. “Sí, hombre, el del 11M, como te pareces al malagueño Bermúdez, presidente de la sala, con ese rapado que te han hecho”. No, por favor, quiero seguir pareciéndome a Clooney (o, al menos, tener esa ilusión).

Bueno, vamos a algo serio. Esta mañana me he desayunado la noticia del presidente de Extremadura, acerca de recurrir el estatuto de Andalucía, por el tema de las competencias del agua del Guadalquivir. Sr. Ibarra, sólo me he leído una vez el documento y aunque tengo que digerirlo varias veces más (ver post ¿Realidad de-mente?), sugiero la lectura pausada del artículo 51, que le transcribo a continuación (la negrita es mía):

“Artículo 51. Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir. La Comunidad Autónoma de Andalucía ostenta competencias exclusivas sobre las aguas de la Cuenca del Guadalquivir que transcurren por su territorio y no afectan a otra Comunidad Autónoma, sin perjuicio de la planificación general del ciclo hidrológico, de las normas básicas sobre protección del medio ambiente, de las obras públicas hidráulicas de interés general y de lo previsto en el artículo 149.1.22ª de la Constitución”. A buen entendedor, …

Finalmente, junto con el presidente de Andalucía, compañero de partido y, supongo, amigo, podrían haber resuelto esos presuntos dimes y diretes en el ámbito del diálogo político y en tiempo y forma. Otro sí digo: Sí, y digo yo, si el estatuto ha sido aprobado por mayoría absoluta en el congreso de los diputados, votando afirmativamente todos los diputados provenientes de Extremadura, ¿? Que no, que no, que cada vez sé menos y entiendo menos. Buenas tardes.

Eficacia y luminosidad

Esta tarde de nuevo tendremos bronca en el Congreso. Ya nos estamos acostumbrando. Estoy cansado de tanto farfullo. Por otro lado, da la impresión que algunos líderes políticos y medios afines no confiaran ni siquiera en la Justicia, aunque, aparentemente, ésta se encuentre presidida por piezas afines a sus intereses, y presuntamente utilicen el dolor y las respetables manifestaciones de otros colectivos, para desprestigiar, confundir aún más y desinformar. No estoy a favor ni de unos ni de otros, sino de la Verdad. Con sus actuaciones ya están obteniendo un efecto contrario al que buscan. Así, aunque tuvieran razón en algún aspecto, ya no sería igual. Pienso que la imparcialidad del Sistema dependerá de la eficacia de la legalidad y de la luminosidad de las reglas, según las cuales se ejercitan todos los derechos y las obligaciones de los ciudadanos. Quiero confiar en la Justicia (o, al menos, en eso me gusta creer).

Post relacionados: Confabulación, Insistencia. Justicia, Venganza, Manifestación, Tristeza, Deseo, El patrocinio de las hadas, ¿consenso o desencuentro?, Canis Lupus.

¿Realidad de-mente?

El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía (España) como realidad nacional en 1919, cuyo espíritu los andaluces encauzaron plenamente a través del proceso de autogobierno recogido en nuestra Carta Magna. Imagino que, una vez “refrendado” el nuevo estatuto en el referéndum del domingo, ya somos, de nuevo, “realidad nacional” ¿Sí? Reconozco que soy corto “de-mente” para algunos temas y me realizo preguntas que para otros serán tontas, simples o básicas, como, por ejemplo, qué merced, ayuda o patrocinio realmente me aporta este concepto en el actual mundo global. ¿Promueve la definición "realidad nacional" el crecimiento social y económico? ¿Me ofrece nuevas oportunidades?, etc. O, por el contrario ¿desafía los valores e identidades de las culturas nacionales y regionales preexistentes, en vez de atenuarlas o difuminarlas? Por lo demás, el documento aprobado es interesante en algunos aspectos, pero redundante y solapado en otros. Mientras, la casa sin barrer. Habrá que leerlo de nuevo ¿verdad?

Desarmonía

Si bien el nuevo estatuto de mi comunidad, Andalucía (España), se ha aprobado por amplia mayoría (el 90% de Sí frente al 10% de NO), la alta abstención (64%), la interpreto como una preocupante desarmonía o discordancia entre la clase política y la sociedad andaluza. Por mucho que los partidarios y detractores se feliciten, ambos han fracasado estrepitosamente. ¿Se generalizará este fiasco y desengaño a las cercanas municipales y, después, a las elecciones nacionales como signo de cansancio, tristeza y desinterés, consecuencia de la sensible crispación política, los vacíos mensajes y la generalizada corrupción? Deseo que no suceda y que la sociedad soberana se pronuncie suficientemente y ponga a cada uno en el lugar político que le corresponda.

Confabulación

En el primer renuncio, irrumpió la conjetura en el ruedo. Mientras, desde la barrera se provoca, se desafía, se amedrenta, se amenaza.

Insistencia

"Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad".
"Mas vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil".
"Mentir, mentir, mentir... algo siempre queda".

(Joseph Goebbels)

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Diversidad, dignidad y respeto

Respetar la diversidad y la dignidad de cualquier ser humano.

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