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Diario digital de Manuel

Realidad empresarial virtual

Cada vez es más frecuente encontrar en la prensa escrita alusiones a Second Life. También he escrito sobre el referente (ver post Second Life o ¿la Red es salvaje, como la realidad?). Hoy me lo tropiezo de nuevo en el artículo de David Benedicto, suplemento XLSemanal, del grupo Vocento. Esta segunda vida o nueva existencia parece que es utilizada por muchas personas para evadirse de la realidad. Como dice Benedicto: “un montón de tipos corrientes en pos de una vida extraordinaria”.

A este mundo virtual es al que parece que ha tenido que recurrir Nuria Triguero para escribir el reportaje “Las puntocom, diez años después de la burbuja”, evadiéndose de la realidad en la milla de oro de Málaga (España), que aparece en el suplemento “Expectativas” de este fin de semana, también de Vocento. Me explico. Relaciona Triguero una serie de empresas que han fracasado y otras que se han consolidado, detalle con el que no estoy de acuerdo.

Soy consciente que una enumeración de este tipo siempre es subjetiva, pero sólo hay que pasearse por la relación de empresas instaladas en el Parque tecnológico de Andalucía (España), para detectar la presunta arbitrariedad del artículo. No todas las que están son y no todas las que son están. Quizás estoy equivocado, quizás le falta información, quizás la documentación que ha trabajado está condicionada consciente o inconscientemente.

Seré positivo y sólo hablaré de algunos de los éxitos que detalla. De acuerdo con Hipernet, del histórico de Alejandro Castillejo (¡Ah!, Virtual Net, Alejandro). Por supuesto los inversores institucionales o internacionales (Ingenia o Cetecom), que apoyo financiero y tecnología han inyectado por un tubo. Pero hecho de menos a otras muchas.

Para no extenderme, apuntaré una de las pioneras, Ari Telecom. Aquella empresa “Acceso a la red Internet Española, S.L.” ¿Dónde está, Nuria? ¿O es que ha quebrado esta institución privada? ¿O es que no interesa hablar del grupo empresarial que la respalda?.

Por otro lado, existen empresas que han aguantado, luchando como gato panza arriba, en este duro mercado y otras que se han paseado al abrigo de los contratos institucionales de turno, conseguidos a través de los pools políticos en los que participan sus dirigentes. Luego, incorporan estrategias de acordeón y, mientras, sus directivos reciben premios. Trigueros, por mucho que hayan facturado, en mi lista esas “empresas” no están.

Sí, también, imagino, puedo ser un tanto arbitrario o subjetivo, pero hay “Empresas” con mayúsculas y “advenedizas y temporeras” con minúsculas, por mucho protagonismo que se le den en los medios de comunicación, mucho apoyo institucional que tengan o muchos premios que les den. A buen entendedor…

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