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Diario digital de Manuel

Espinof


Es martes, son las 11:00 de la mañana y ya me he pegado otra panzada de reír. Me ha llamado un directivo de una empresa en la que tuve la suerte de colaborar hace unos años y me comenta: “Manolo, voy a montar una ESPINOF y quiero que tú me ayudes a ponerla en marcha” ¿Espinof? ¿Qué es eso?, le pregunto (suelo plantear esas cuestiones en los foros adecuados, cuando no tengo ni idea, a riesgo de que me tachen de inculto, desfasado o inocente). “Sí, hombre, lo que me explicaron en el master del IESE, montar una empresa a partir de otra”

Ya decía yo, que con mi inglés de los Montes de Málaga, no voy a ninguna parte. SPIN-OFF. Me entró la risa y ja ja y ja ja. Ya mas calmado, le sonsaco: ¿Para qué negocio? “Pues mira, como alquilo mucha maquinaria y no estoy conforme con el servicio que me prestan, he pensado en iniciar un negocio de arrendamiento de esos productos y poner luego a uno de mis hijos al frente, cuando ya se haya consolidado el proyecto”.

Bueno, opinen ustedes. Cierto que el concepto spin-off conlleva la puesta en marcha de negocios, al amparo de empresas o corporaciones existentes, por iniciativa de una persona o equipo de la estructura organizativa consolidada y que, en base a un plan estratégico, de viabilidad, de negocio, etc., va adquiriendo independencia total. Lo que pasa es que, por algún tipo de deformación profesional o formativa, las encuadro dentro de proyectos de I+D+i y no me paro a pensar que “ancha es Castilla”.

Por otro lado, las cogniciones que subyacen al progreso de esta maniobra empresarial, subsisten en la mente de cada emprendedor o empresario, al abrigo de la apreciación manifiesta que han realizado previamente, a través de su inteligencia intuitiva; por ejemplo, la idea que se me ha trasladado por teléfono. Habría que ver si dicho modelo discernido es viable o no, pero eso es harina de otro costal.

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